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Descubriendo Colombia: el eje cafetero (desde Salento)


El eje cafetero es, sin lugar a dudas, uno de los lugares que más visitas recibe de toda Colombia. Cada año atrae a miles de visitantes (tanto nacionales como extranjeros) siendo una parada casi obligatoria de cualquier itinerario de viaje por el país. Cuando nos referimos al eje cafetero colombiano estamos hablando no solo de la región geográfica, situada en su mayor parte en los departamentos de Quindío, Caldas, Risaralda, además de en las zonas norte de los departamentos de Tolima y Valle del Cauca, sino también de una zona de gran importancia cultural, paisajística y económica, ubicada sobre los verdes valles de la cordillera central andina. Tanto es así que, en 2011, la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad a gran parte de este territorio, dentro de la denominación de Paisaje Cultural Cafetero.

Mapas del eje cafetero cortesía de Wikipedia

En esta nueva entrada de la serie "Descubriendo Colombia" os contamos como fue nuestra experiencia viajera durante la visita al eje cafetero desde Salento. Además de un montón de información útil de cómo llegar, dónde dormir, qué hacer y otros tips viajeros, aquí encontraréis todo lo necesario para viajar de manera independiente con presupuesto de mochilero y disfrutar a fondo del eje cafetero. Entonces, ¿nos tomamos un café?

EL EJE CAFETERO: CÓMO LLEGAR >>>

Llegar al eje cafetero de Colombia es mucho más fácil de lo que uno se pueda imaginar. De hecho, lo más difícil no será llegar hasta allí sino decidir a que parte en concreto se quiere llegar y eso dependerá en gran parte de lo que uno quiera hacer durante su visita.

Desde las principales ciudades del país hay conexión directa (vía terrestre y aérea) con las capitales de los departamentos (Manizales, Ibagué, Pereira y Armenia) y todas están relativamente cercanas entre sí. Desde éstas es muy sencillo llegar en transporte público a cualquiera de las bonitas localidades que esperan al viajero: pequeños pueblos con encanto con nombres tan peculiares como Filanda, Marsella, Palestina, Salamina, Belén de Umbría, Quimbaya, Montenegro, Santuario, Pijao o Salento, entre otros. Moverse entre éstos también es barato y sencillo y en cada pueblo el viajero se encontrará con muchas de opciones para disfrutar de la visita.

Nosotros decidimos visitar Salento, en Quindío, ya que nos habían hablado muy bien de la zona y además era la opción más lógica para visitar el Valle del Cocora y acceder al Parque Nacional de los Nevados. Además desde Medellín, donde nos encontrábamos, también había buses directos hasta Salento por 49000 COP (unos 14€) por lo que no tuvimos que hacer transbordo en la capital del Quindío, Armenia. Desde Medellín (capital de Antioquía) hasta Salento hay 4 buses diarios de la compañía Flota Occidental que tardan entre unas 6 y 9 horas dependiendo del estado de la carretera.

Los jeeps (o yipaos como les llaman los habitantes de la zona) se usan para

trayectos cortos por todo el eje cafetero

SALENTO: QUÉ HACER, DÓNDE DORMIR Y QUÉ COMER >>>

Fundado en 1865, Salento es un pueblo pequeño de unos 7000 habitantes, con antiguas casas coloniales de coloridas puertas y ventanas. Todas sus calles se distribuyen ordenadamente en torno a la plaza principal (Plaza de Bolívar) y la turística calle Real (Carrera 6) donde encontramos la mayoría de tiendas de artesanía además de varios restaurantes y alojamientos. Aunque con importante arraigo agrícola y ganadero, gran parte de la población de Salento vive en la actualidad del ecoturismo. Por lo tanto, en muchos de los negocios locales podremos informarnos de todas las opciones turísticas y organizar nuestra estancia en Salento. Encontraremos desde deportes de aventura tipo rafting, tirolinas, rutas en bicicleta de montaña, treekings de varios días, escaladas a volcanes entre otros hasta otras actividades más tranquilas como pueden ser visitas a haciendas cafeteras, paseos turísticos por el valle del Cocora, rutas a caballos, etc.

Valle del Cocora desde el mirador

Para descubrir Salento tenemos que comenzar por la Plaza Bolívar, presidida por la iglesia de nuestra Señora del Carmen y desde aquí caminar sin rumbo fijo por sus bonitas calles, animadas en gran parte por la muchedumbre de visitantes y llegar, por ejemplo, hasta el antiguo puente del ferrocarril, considerado por los entendidos una reliquia histórica de la arquitectura de los años 20. Además, en diciembre (mes en que nosotros visitamos Salento) el pueblo se adorna con bonitas luces navideñas (al igual que todo Colombia) y pasear por sus seguras callejuelas es, si cabe, más agradable durante la noche. Subir las 238 escaleras del Vía Crucis hasta el ecoparque del Mirador y Alto de la Cruz es una buena opción para contemplar Salento desde arriba y comprar recuerdos en la Aldea del Artesano, aunque lo que realmente impresiona son las fantásticas vistas del Valle del Cocora.

Tanto en temas de alojamiento como alimentación la oferta es bastante amplia, tal como ocurre siempre en lugares turísticos. A Salento llegábamos de pasar unos fantásticos días de confort en Medellín (aquí os contamos nuestra experiencia) excediéndonos un poco de nuestro presupuesto mochilero, por lo que fue fácil decidirnos por el Atardecer de Salento, ya que era la opción más barata que encontramos online. Por una habitación doble con baño privado pagamos 40000 COP (unos 11€). Además del buen trato por parte de los trabajadores y las hamacas, lo mejor de todo era la tranquilidad y las fantásticas vistas, ya que el hostal se encuentra al comienzo de las escaleras al mirador del Alto de la Cruz.

Vistas desde nuestro alojamiento

En el tema gastronómico, nosotros decidimos probar suerte en varios lugares siguiendo las recomendaciones de la gente local con la que hablamos y, en general, quedamos bastante satisfechos. En "La Gata Carola" el menú completo con postre y café son 9000 COP. En "La Parrilla" nos aprovechamos de su promoción de toda la carta a 12000 y comimos buena carne. Sin duda hay que probar la trucha con patacón, plato típico de la zona, que se encuentra a partir de los 12000 hasta los 30000 COP dependiendo de la receta. Nosotros lo probamos uno en "El Corazón Venezolano" (al lado del alojamiento) pero el mejor lo comimos en uno de los pequeños puestecitos que se colocan sobre la plaza principal de Salento. Además de ser económicos y encontrar todo tipo de comida tradicional, estarás apoyando a las mujeres de comunidad local.

Patacón a la marinera, ñam ñam

EL VALLE DEL COCORA >>>

Sin duda, el rincón más visitado de todo el eje cafetero es el Valle de Cocora, situado a unos 11 kilómetros de Salento, por una carretera en buen estado. Para llegar hasta allá, la mejor manera es tomar uno de los jeeps (desde las 6:30 de la mañana) que funcionan de transporte colectivo por todo el eje cafetero. El trayecto dura aproximadamente 20 minutos y cuando fuimos nosotros costaba 4500 COP (1,25€).

El atractivo principal son las palmas de cera del Quindío (ceroxylon quindiuense), una palmera autóctona de los valles altos andinos. Estas colosales palmas son las más altas del planeta, pudiendo superar los 60 metros de altura en ejemplares con más de 100 años de antigüedad. Las fotos más espectaculares se toman en los potreros (así llaman en Colombia a los terrenos intervenidos por el hombre con fines ganaderos) y estos paisajes han sido escenario de películas, documentales e incluso aparecen en el nuevo billete de 100.000 pesos colombianos.

Además de contemplar las palmas de cera en el Valle del Cocora (la leyenda dice que Cocorá era una hija del cacique indígena Acaime) se pueden hacer varias rutas, tanto a pie como a caballo, visitando varios miradores e incluso adentrándose por senderos en la exuberante zona del bosque de niebla, tan característico de esta parte de los Andes.

El Valle del Cocora es muy importante desde el punto de vista biológico, no solo por las palmas que aquí se encuentran sino porque es el hogar de muchas especies animales y vegetales (incluso el mítico Humboldt anduvo por aquí a principios de siglo XIX haciendo sus estudios). Además, el Valle del Cocora es también importante desde el punto de vista histórico y antropológico, debido al fenómeno de la colonización antioqueña (ocurrida principalmente durante el siglo XIX) y que trajo consigo el desarrollo de la agricultura (en particular el cultivo de café) y de la ganadería, con el consiguiente impacto ambiental, económico y social.

De hecho, las palmas de cera estuvieron a punto de desaparecer como consecuencia de la desforestación de su hábitat natural, causada por la intervención directa del hombre que buscaba la transformación de los bosques andinos en potreros. Además, durante muchos años, las palmas fueron usadas para la obtención de distintos materiales: cera (de ahí su nombre) para velas, sus hojas se cortaban para celebraciones católicas y también se usaba su madera. Como factor agravante, las palmas de cera tardan más de 20 años en comenzar a desarrollar su tronco, y los frutos caídos que llegaban a germinar, eran alimento del ganado de los potreros.

Aunque todavía se considera una especie en riesgo vulnerable de extinción, en la actualidad, su estado de conservación ha mejorado notablemente. Existen programas estatales y locales de protección y reforestación, por lo que se espera que las palmas de cera permanezcan en el Valle del Cocora por muchos años más. ¡Ojala!

LAS FINCAS CAFETERAS >>>

Colombia es el segundo productor mundial de café (por detrás del gigante brasileño) y la importancia del café en el país es tan grande que incluso se creó una denominación de origen protegida bajo la marca de Café de Colombia y el sello inconfundible de Juan Valdés y su mula Conchita.

Lógicamente, uno de los principales atractivos del eje cafetero es visitar una finca cafetera y aprender sobre el proceso de producción de café, que comenzó a ser cultivado en esta región como consecuencia de la colonización antioqueña. En la actualidad esta producción sigue siendo uno de los motores principales de la región y existen multitud de fincas y haciendas que ofrecen pequeños tours por sus instalaciones con el fin de mostrar al visitante todo el proceso el café, de la semilla hasta la taza (ver galería más abajo).

Desde Salento se puede llegar fácilmente a un puñado de estas fincas. Nosotros nos decidimos por la Finca del Ocaso ya que según nos habían contado era la que ofrece tours de más calidad por 20000 COP. Fue una experiencia muy interesante, en la que aprendimos un montón sobre el café, por lo que no dudamos en recomendarla a todos aquellos interesados en el tema.

PARQUE NACIONAL LOS NEVADOS: DESCUBRIENDO LOS PARAMOS >>>

No obstante, lo que más me atraía de llegar hasta Salento y el eje cafetero era que desde aquí se puede acceder fácilmente al Parque Nacional Natural Los Nevados, un espacio protegido que destaca por sus colosales volcanes de nieves perpetuas (Nevados del Tolima, Nevado de Santa Isabel y Nevado del Ruiz) y sobretodo por el ecosistema de páramos andinos, con sorprendente fauna y flora autóctona, especialmente los característicos frailejones. Este tipo de ecosistemas ocurren únicamente en 5 países del mundo, siendo Colombia el país con mayor cantidad de páramos andinos.

La Laguna del Encanto y el Paramillo del Quindío

Frailejones, arbusto característico de los páramos andinos

Nevado del Tolima

Nevado del Ruiz

Nosotros contratamos con Andina Quindío Ecoturismo un trek de dos días para llegar hasta los altiplanos, en concreto hasta la Laguna del Encanto, entre el Nevado del Tolima (5215 m) y el Nevado o Paramillo del Quindío (4760 m). Para llegar hasta allí, dejamos atrás el Valle del Cocora (2450 m) y atravesamos los bosques de niebla para alcanzar los páramos que comienzan a más de 3000 metros sobre el nivel del mar y por los que ascenderíamos hasta la Finca La Playa (a unos 3750m), una hacienda ganadera en la que pernoctaríamos. En el segundo día continuamos nuestra ruta llegando hasta 4100 metros, con vistas espectaculares de los páramos, la laguna del Encanto y los nevados. A continuación, regresaríamos por una ruta alternativa, de nuevo hasta el Valle del Cocora, siguiendo el cañon del Río Quindío.

Gracias a nuestro guía local (Guillermo) aprendimos un montón sobre la historia de la zona, sobre la cultura de los arrieros y sobre las especies animales y vegetales que abundan por la zona. Sin duda, una experiencia recomendable pero para la que hay que estar en forma, ya que en solo dos días recorrimos más de 43 kilómetros por terrenos con barro y de montaña, ascendiendo en un par de ocasiones hasta los 4100 metros de altura sobre el nivel del mar.

Galería: Trekking en el PNN Los Nevados

EJE CAFETERO: QUÉ MÁS SE PUEDE HACER >>>

Aunque nosotros no tuvimos tiempo de hacer mucho más, desde el eje cafetero se pueden visitar también otros lugares, como por ejemplo el Jardín Botánico y Mariposario de Quindio (en Calarcá), los termales de Santa Rosa de Cabal, parques temáticos como el Parque de Café o el Parque de los Arrieros (en Montenegro y Quimbaya respectivamente), el Santuario de flora y fauna de Otún, la Reserva Natural del Cañon del Río Barbas (donde avistar monos aulladores) o hacer un treeking siguiendo los pasos del mismo Simón Bolívar por el histórico Camino Nacional para llegar hasta el volcán Machía, uno de los de mayor actividad de toda América del sur. En la página oficial de rutas del paisaje cultural cafetero se puede encontrar mucha más información sobre todo lo que uno puede hacer en el eje cafetero.

Nosotros tras varios días intensos en Salento y sus alrededores, regresamos a Bogotá en transporte público. Para este recorrido, viajamos primero hasta Armenia (7000 COP) y después continuamos en autobús nocturno (49000 COP) hasta Bogotá, desde donde continuaría este viaje rumbo a Canadá, aunque antes aún nos quedaría una visita a nuestro México.lindo y querido.

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