• Carmen con uVe

Descubriendo Colombia: Cartagena de Indias


Pocos son los que no han oído hablar de Cartagena de Indias, una ciudad con mucha historia, protagonista de infinidad de batallas, episodios y relatos de su hijo adoptivo Gabriel García Márquez. El famoso escritor colombiano, Nobel de Literatura, dio sus primeros pasos como periodista en el periódico El Universal de esta ciudad y hoy parte de sus restos descansan en el claustro de la Merced de la Universidad de Cartagena. Aunque vivió mucho tiempo alejado de Cartagena, eran frecuentes las referencias a ella en sus escritos.

Una vez, durante una entrevista el escritor declaró: "No es posible definir a Cartagena. Los historiadores han inventado otra Cartagena que no tiene nada que ver con la verdadera". No sé exactamente a qué se podía estar refiriendo Gabo con esta reflexión (aunque me lo imagino), pero sus palabras me hacen pensar en lo vulnerable de la historia. Un relato puede siempre ser contado de formas muy distintas, según el narrador. Cada situación puede ser vista con diferentes ojos, según la mirada de quien observe. Y lo mismo ocurre con el visitante, con el viajero que arriba a un nuevo destino. Muchas veces llegamos cargados de ideas preconcebidas, de estereotipos, de expectativas que pueden cumplirse o no. La fama de Cartagena no es de las mejores: a palabras como historia, colonialismo, playas, sol y calor se unen otras como prostitución, delincuencia y drogas. Y muchos son los turistas que vienen en busca de este turismo poco responsable.

Cada uno escribe su propia historia de viaje y le da al lugar visitado sus propios matices. Nosotros quisimos descubrir la historia de Cartagena, del tiempo de la colonia española, de las incursiones de los ingleses, de la esclavitud, historias con protagonistas como Francis Drake, Blas de Leso, la india Catalina o Pedro Claver. No encontraréis en este post una guía de las playas, ni direcciones de discotecas o clubs, sino un pequeño recorrido por la barrios históricos de Cartagena de Indias.

Free Tour Cartagena

La mejor forma para enterarse de la historia de cualquier ciudad es que te la cuenten sus habitantes. Y la mejor alternativa cuando no tenemos tiempo para hacer amigos locales es realizar una visita guiada. En esta ocasión, hicimos el Free Tour Cartagena, del que habíamos leído buenas críticas en internet. El punto de encuentro de este grupo es la plaza Santa Teresa, delante del Museo Naval y los distinguirás porque llevan polos y paraguas amarillos. Para quien no lo sepa, los free tour son visitas guiadas sin coste preasignado, sino a base de propinas: al final del recorrido cada visitante le paga al guía lo que crea conveniente.

Nuestro guía, Jairo (creo recordar que se llamaba) nos contaba con pasión la historia de Cartagena desde su fundación por Pablo de Heredia en 1533. A pesar de llevar de guía más de cuarto de siglo, disfrutaba contándonos cómo la ciudad ha ido creciendo y cambiando hasta la colorida y florida urbe que vemos hoy. El recorrido dura unas dos horas y se centra principalmente en el casco viejo, sin llegar a entrar en los barrios de San Diego o Getsemaní. Hay algunos puntos clave en el recorrido como son los baluartes, la Torre del Reloj, el Palacio de la Inquisición, la plaza de la Aduana o el parque de Bolívar.

Breve historia de Cartagena

Cartagena, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, es la capital del departamento de Bolívar y una de las ciudades más visitadas de Colombia. Aunque de la época precolombina se conoce poco, estas tierras estaban habitadas por los indígenas Calamarí que los españoles rebautizarían como caribes (que significa caníval, ya que este pueblo practicaba la antropofagia). Tras la colonización española en el siglo XVI, la ciudad se funda y empieza a crecer rápidamente. La mayor parte de las construcciones que hoy atraen a los turistas son de la época colonial. Ciudad bañada por el Caribe, su historia ha estado siempre ligada al mar y ha sido uno de los puertos marítimos más importantes de América (siendo uno de los puertos negreros más destacados). Esto la hizo objetivo no solo de comerciantes europeos, sino también de piratas y corsarios. De ahí la importancia de su muralla, sus baluartes y el Castillo San Felipe de Barajas, del siglo XVII que fueron atacados reiteradamente por holandeses, franceses y, sobre todo ingleses.

Cartagena estuvo bajo dominio español 275 años, hasta que en noviembre de 1811 consigue la independencia de la corona. Esta no fue definitiva ya que Cartagena sufrió una reconquista liderada por el general Pablo Morillo que intentaba terminar con los rebeldes asediados y no fue hasta octubre de 1821 cuando la conocida como Ciudad Heroica se independizó finalmente de los españoles.

Galería de fotos de nuestra visita guiada por Cartagena

Un paseo por San Diego

Uno de los barrios más fotogénicos de Cartagena es, sin duda, San Diego. Sus coloridas casas de una y dos plantas son el escenario perfecto para la foto-recuerdo de la ciudad. Aquí es donde, mirando al mar Caribe, tenía una casa Gabriel García Marquez, que aún hoy pertenece a su familia. En un primer momento, este barrio no estaba dentro de la traza original de la fortificación, pero fue añadida posteriormente por el ingeniero Cristóbal de Rodas. En la época colonial fue un barrio señorial y con el tiempo se convirtió en casa de muchos cartageneros de clase media.

Desafortunadamente, como nos explica Germán Mendoza en su artículo "Hubo una vez un barrio llamado San Diego", los habitantes del barrio (al igual que ocurre en todo el centro histórico) "fueron saliendo familia a familia, a ocupar otras zonas de la ciudad donde pagaran menos por los servicios, el predial y el mantenimiento de las casas, y poco a poco San Diego fue llenándose de extraños [...]. Los viejos conventos se transformaron en exuberantes hoteles de cinco estrellas o sedes institucionales, rodeadas de cafés que reproducen los de Bogotá y Medellín [...]". Este fenómeno, que se conoce como gentrificación, se repite a menudo en las ciudades turísticas, y duele un poquito ya que hace que los lugares pierdan su belleza real, su identidad, su alma. Sin embargo, como visitante, no puedo negar la belleza del lugar y recomendaros que antes de dejar Cartagena os deis un paseo por San Diego.

Disfrutar de la noche en Getsemaní

No podía terminar este artículo sin hablar del barrio popular de Getsemaní, el que sin duda está más vivo de todo el centro de Cartagena y que a nosotros más nos sorprendió. Getsemaní es un barrio popular donde, entre los bares y guest-houses, aún encontramos casas de locales, muchos de ellos afrodescendientes. El barrio está llenos de grafitis y murales que hablan de la historia de sus habitantes y uno se puede perder por el barrio para disfrutar del arte callejero. Entre los nuevos comercios quedan artesanos y artistas que recuerdan lo que fue el Arrabal en otra época y dan personalidad al barrio más variopinto de Cartagena.

Desde un punto de vista histórico, Getsemaní nació por necesidad dado el rápido crecimiento de la población de la ciudad. El barrio acogió a muchos de los extranjeros que llegaron a Cartagena entre los siglos XVI y XVII atraídos por la importancia de su puerto y su creciente riqueza. Con el florecimiento económico y comercial de la ciudad llegó también la esclavitud y Getsemaní fue hogar de los primeros esclavos libres. Desgraciadamente, no se puede hablar de la historia de Cartagena sin hablar la trata de personas. Getsemaní fue también clave en la historia de la liberación de los esclavos y de la independencia de la ciudad de Cartagena. De hecho, fue el líder y artesano mestizo, Pedro Romero, con apoyo de los habitantes de este barrio quien inició las movilizaciones de los Lanceros que darían lugar a la independencia de la ciudad. Hoy en día una estatua le rinde homenaje en la plaza de la Santísima Trinidad, centro neurálgico del barrio.

Para quien quiera descubrir más sobre la historia de la esclavos traídos del África negra, su trata y el comercio llevado a cabo por los europeos, puede hacer la visita conocida como "La ruta del esclavo", impulsado por la Universidad Nacional e incluido en el proyecto de la Unesco con el mismo título.

Hoy en día, el barrio está de moda, y es por las noches cuando más vibra. Partiendo de la plaza de la Santísima Trinidad y por toda la calle del Arsenal, encontramos gente en la calle charlando, bebiendo polas (cervezas), degustando comida de alguno de los puestos ambulantes o bailando. Son abundantes los espectáculos callejeros, de música y baile que recuerdan la raíz africana de Getsemaní. Actualmente, tras dejar atrás unos años de inseguridad en los que los turistas no entraban en el barrio, Getsemaní se ha convertido una vez más en lugar de encuentro, como lo había sido siempre, uniendo gente de diferentes procedencias y clases sociales, dando a Cartagena más colorido y no solo los de las flores y las casas coloniales de la ciudad amurallada.

Una foto con la negra

No podría terminar un artículo de Cartagena de Indias sin mencionar a las palenqueras, esas mujeres sonrientes, vestidas de arco iris que pasean por las calles de la ciudad vendiendo fruta y "una foto con la negra". Porque negras son, y con orgullo. Son descendientes de los esclavos que eran traídos en barcos negreros desde África por los traficantes europeos y cuya cultura se ha mantenido a lo largo de los años en gran parte gracias a los palenques. Los palenques o quilombos eran lugares apartados donde se escondían los esclavos rebeldes (cimarrones) para escaparse de las atrocidades de la esclavitud y poder vivir en libertad. Como estas comunidades estaban aisladas, esto permitió que se conservaran mejor sus lengua, sus costumbres, bailes y tradiciones. Es el caso de San Basilio de Palenque, a 3 horas de Cartagena, de donde son originarias las familias de las palenqueras y ellas mismas y que es conocido por ser el primer cimarrón que desafió a la corona española y que consiguió ser libre.

Yo creo necesario hablar de ellas para aclarar que no son mujeres disfrazadas en busca de un dolar a cambio de una foto. Al contrario. La imagen de la palenquera cartagenera es un patrimonio vivo en la ciudad, es la historia de la humanidad, la historia de los esclavos, pero también de los negreros y de la diversidad de Colombia, de sus colores y sabores.

Cartagena es mucho más

La historia de Cartagena es larga y la ciudad ha seguido creciendo y cambiando mucho durante las últimas décadas, sobre todo gracias al impulso turístico que ha traído mucho capital extranjero y ha permitido, una vez más, un rápido crecimiento. Existen muchos otros barrios y zonas de Cartagena de los que no he hablado aquí: la Manga, un barrio seguro, desde el que se puede ir a pie al centro y lleno de casonas coloniales; Bocagrande, zona de rascacielos y donde se encuentran las playas más concurridas; Torices o Nariño, donde se encuentran muchos hostales pero ya no es muy recomendable caminar solo de noche; y una infinidad de barrios populares que se extienden kilómetros hacia el interior. Playa Blanca, Barú o Isla Grande, lugares de playas paradisíacas que no tuvimos la oportunidad de conocer esta vez, las dejamos para nuestra próxima visita a Cartagena. Y es que en la plaza de Santo Domingo le tocamos las tetas a la Gorda Gertrudis, una estatua del artista colombiano Fernando Botero y los supersticiosos dicen quien le toca un pecho a la Gertrudis vuelve a la ciudad.

Termino este artículo como lo empecé, citando al escritor Gabriel García Márquez que tanto amaba la ciudad de Cartagena y haciendo alusión al pasado de la ciudad, a su "negra" historia y la capacidad de resiliencia de su gente que -para mí- se ve representada en la sonrisa eterna de las palenqueras.

"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos,

y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado".

(El amor en los tiempos del cólera)

La mitad de los restos de Gabriel García Marquez descansan en Cartagena

y la otra mitad en México, su país de adopción.

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