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Descubriendo Mongolia: la ruta del Gobi


Si algo único tiene que ofrecer al viajero este país, no es otra cosa que sus inmensos

espacios naturales, prácticamente inalterados por el hombre y en un estado casi salvaje. Y es que con poco menos 3 millones de habitantes y una superficie similar a España, Francia y Alemania juntas, Mongolia es el destino perfecto para aquellos que quieran estar alejados de las grandes aglomeraciones humanas (no en vano es el país menos densamente poblado del planeta) descubrir etnias nómadas prácticamente desconocidas para los occidentales o simplemente disfrutar de la tranquilidad del silencio en la estepa.

Pero para que se conserven estas condiciones algo malo tiene que haber (además del clima extremo) y en Mongolia eso es sin duda los trasportes por carretera. Aunque con unas infraestructuras viales que poco a poco van mejorando, un muy elevado porcentaje de sus carreteras aún están sin alfalfar -en el mejor de los casos- o son simplemente rodadas que con el paso del tiempo se han convertido en la “carretera”.

Siendo así no es de extrañar que en Mongolia para llegar a un determinado lugar tengas que subirte a un autobús cargado hasta los topes que puede tardar entre 3 y 5 días, que tengas que negociar con los lugareños para que te lleven en sus jeeps, o que simplemente la única opción de llegar sea a lomos de un caballo.

Por todo esto y porque además durante nuestra visita estábamos en temporada baja cuando todo se complica un poco más, decidimos enrolarnos en un tour organizado para descubrir un poco más de este fantástico país. Una ruta que nos llevaría durante 6 noches y 7 días por uno de los lugares más inhóspitos del planeta: el desierto de Gobi.

Un ger, el hogar de las familias nómadas

Nuestro guía y conductor (y la furgo)

Para ello elegimos Sunpath Mongola Tours decididos por las excelentes opiniones que tienen en Internet, el precio que conseguimos y que también nos ayudaron en la tramitación del visado chino. El paquete incluía todos los traslados (unos 1700 km), conductor y guía que hablaba perfectamente inglés, agua, tres comidas diárias y el alojamiento en gers con familias nómadas del desierto.

Para que os hagais una idea, los días tenían en cierto modo un patrón establecido, desayunando en donde estuviéramos alojados, para a continuación desplazarnos entre unos 200-300km hasta el lugar donde nos hospedaríamos ese día, con una parada a comer en alguna cantina del camino y también para reponer víveres. Normalmente al final de la tarde parabamos en uno o varios lugares con paisajes sorprendentes que eran junto a la experiencia con las familias nómadas el plato fuerte del día. A continuación hacemos un pequeño resumen de cada día:

Dia 1: Ulan Bator - Baga Gazryn Chuluu

Dejamos UB temprano y hacemos la primera parada en un bar de carretera. Desde aquí seguimos hasta Baga Gazryn Choluu, una cordillera montañosa en medio del desierto donde encontramos formaciones graníticas que nos recuerdan los paisajes de las viejas películas de indios y vaqueros.

Además de su belleza natural, la zona también tiene un encanto místico. En los alrededores encontramos un monasterio abandonado en cuyos alrededores crecen misteriosamente los únicos árboles en decenas de kilómetros a la redonda. También visitamos una cueva y aprendemos que son los ovoos, construcciones sagradas con formas piramidales de rocas y madera que indican lugares sagrados para los nómadas que habitan estos parajes. Con una de estas familias nómadas pasaríamos la primera noche muy cerca de aquí.

Día 2: Baga Gazryn Chuluu - Tsaagan Suvraga

Tras pasar nuestra primera noche gélida un ger en el desierto del Gobi continuamos nuestro camino hasta Mandalgov, la capital del aimag Dundgov (aimag es una división administrativa similar a una provincia) donde comemos, cargamos provisiones y recogemos a la tailandesa Pe, una nueva integrante al grupo que inicialmente formabamos Dominik y Laura una pareja de Suiza, Maggi y Bilgun, nuestros conductor y guía locales y por supuesto Carmen y el que escribe en esta ocasión. Desde aquí solo nos quedan unos cuantos kilómetros por pistas de tierra hasta Tsaagan Suvraga (Estepa Blanca).

Nos encontramos en el alto de una meseta cortada por acantilados arcillosos, con unas vistas privilegiadas de la inmensidad del desierto que aquí forma una enorme depresión que en otro tiempo fue un fondo marino. Los colores que produce la oxidación mineral sobre las laderas junto a los tonos rojizos del atardecer nos dejan una bonita postal.

Como marca el ritual, allí cerca encontramos el campamento de la familia donde nos alojaremos. Antes de la cena tenemos la oportunidad de ver el marcado de los jóvenes camellos de la familia y finalmente observamos un cielo nocturno desconocido, sin rasgo de contaminación lumínica que nos regala una visión espectacular bajo la Vía Láctea.

Día 3: Tsaagan Suvraga - Yolyn Am

La segunda noche fue si cabe más dura que la primera en el ger, no solo por el frío sino por las camas duras. Nos preguntamos como es posible que esta gente sobreviva la crudeza de los inviernos en estas tierras. Tras hacernos unas fotos con la amable familia seguimos nuestro camino hasta la parada habitual del medio día: Dalanzagad, en las faldas de la cordillera Gobi Gurvan Shaikan. Esta zona es rica en minerales y eso se deja notar en las infraestructuras pagadas por las empresas mineras.

A unos 2200m de altura nos encontramos Yolyn Am, el Valle del Buitre, la visita principal del este día. De camino tuvimos la suerte de ver un paisaje espectacular y muchísimos animales, pero en los últimos metros, ya sobre nieve encontramos varios caballos autóctonos mongoles, yaks e incluso tres ibex. también algunos roedores y por supuesto varios de los buitres que dan el nombre al valle.

La visita a Yolyn Am consiste en una ruta en la que nos adentramos unos kilómetros por una garganta estrecha y profunda (que tiene en su totalidad unos 20 kilómetros de longitud). Durante la mayor parte del año se encuentra cubierta de hielo y así es como la encontramos en parte, llegando solo hasta donde nos lo permiten las condiciones ya que el hielo nos impide avanzar más (unos 5km ida y vuelta).

El campamento nómada de esta noche se sitúa a unos 12 km de aquí, justo al salir del valle. En esta ocasión la familia ya se encuentra en su ubicación invernal, más protegida de las inclemencias del desierto tras unas pequeñas colinas, aún así, estamos a unos 2000m de altitud, es octubre y ya está todo nevado. Imaginaros el invierno...

Continuará...


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