• Efrén Con uVe de Viaje

CHILE capítulo 6: Del Tatio al Gigante de Atacama.


Tras tres días inolvidables en las inmediaciones de San Pedro de Atacama (que puedes ver aquí), nuestra ruta por el norte de Chile partía desde el campo de géiseres más alto de todo el planeta y uno de los más grandes, los Géiseres del Tatio, y continuaba ganando kilómetros hacia el norte, cada vez más cerca del final de nuestra aventura. Te invitamos a que siguas descubriendo con nosotros este inmenso y maravilloso país. ¡Viva Chile mierda!

Día 15: Géiseres del Tatio - Chuquicamata - Pampa del Tamarugal (415 km)

El día nacional chileno (el 18 de septiembre, cuando se celebra la independencia de la corona española) no comenzó muy bien para estos dos hispanos en tierras altiplánicas. La puna hizo de las suyas y pasamos una noche de perros. Aunque a los dos se nos pasó por la cabeza irnos de allí cuanto antes, finalmente hicimos fuerzas de flaqueza y logramos aguantar hasta el amanecer para visitar, aún con síntomas del mal de altura, sobre todo Carmen, los Géiseres del Tatio.

El sufrimiento nocturno mereció la pena ya que este campo de géiseres, que se situa a 4320 metros sobre el nivel del mar, (el tercero más grande del mundo) lucía espectacular. El frío matutino (-10ºC a las 8:00) fue poco a poco atenuándose mientras paseamos por los distintos sectores del Tatio. Pozas calientes, muchos géiseres e incluso una piscina habilitada, en la que Efrén se dio un chapuzón, nos acompañaron durante las primeras horas del día.

Tal vez la experiencia de dormir tan alto fue dura, pero la paliza de kilómetros que teníamos planeada para el resto del día hizo que bien mereciera la pena. Con Lorenzo ya brillando fuertemente nos despedimos, de momento, de las llanuras altiplánicas y sus paisajes de postal conduciendo ahora rumbo oeste, hacia el mar y mientras descendemos vamos recuperando la normalidad en nuestro organismo.

Llegamos de nuevo a la monotonía del desierto minero calameño. Tras una fugaz visita al pueblo-oasis de Chui-Chui, decidimos dar un par de vueltas en el pueblo abandonado de Chuquicamata, que forma parte de la historia minera del país pero tampoco nos detenemos mucho. Seguimos descendiendo y nos encontramos con una interminable recta (de más de 60km) que nos lleva de nuevo a la ruta 5. Ya en la Panamericana

volvemos a tomar rumbo norte. A excepción de algún oasis puntual, como Quilloga, el paisaje es monótono y si cabe cada vez más desértico. El calor agobiante nos hace olvidar las temperaturas extremas del amanecer. Ya estamos muy cansados tras más de 400 kilómetros y muchos metros de desnivel acumulados por lo que buscamos un rincón apartado a la sombra de unos tamarugos (especie endémica de esta zona de Chile) cerca de los Geoglifos de Pintados.

Día 16: Geoglifos de Pintados - Oasis de la Pampa - Iquique (206 km)

La primera visita del día son los Geoglifos de Pintados. Al llegar nos recibe Enrique Montesinos Osorio, mestizo pampino y guarda de la Conaf. Charlamos amigablemente con él y nos adentramos por estos cerros donde los habitantes precolombinos dejaron testimonio con más de 400 geoglifos. Animales, figuras antropomórficas y geométricas nos dejan asombrados mientras intentamos comprender que llevó a los indígenas a decorar las laderas de estas montañas. ¿Rutas para caravanas? ¿Lugares donde se encuentra agua, caza o pesca? ¿Tienen un significado mágico o religioso?¿Extraterrestres como creía Enrique? Ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo sobre el motivo de esta especie de jeroglíficos. Tal vez nunca lo sepamos.

Seguimos nuestra ruta a través de la Reserva Natural Pampa del Tamarugal dirección a los oasis de Matilla y Pica donde el verde furioso de los árboles frutales parece encontrarse fuera de lugar en medio de un paisaje desértico desolador en el que se pueden incluso observar espejismos. Los dos pueblos son muy bonitos y con una arquitectura característica de la zona. Paseamos buscando las sombras de las coloridas casas, bebemos un jugo natural y comemos el postre típico local, los alfajores.

En Pica también se encuentran unas pozas termales pero como es festivo hay mucha gente así que decidimos saltárnoslas y sentarnos a comer en frente de una estatua de Diego de Almagro mientras nos preguntamos cómo, después de tantos siglos, se sigue homenajeando a estos bárbaros que se encargaron de "colonizar" asesinando y expoliando cuanto encontraban a su paso. Sumergidos en estas reflexiones sentimos nuestro primer temblor (no podemos olvidar que Chile es una país con bastante actividad tectónica) que nos trae de vuelta la realidad.

La siguiente etapa en nuestro camino es el pueblo de La Tirana, un pequeño pueblo levantado en torno a una antigua leyenda. La princesa inca Ñusta Huilla que había sido arrastrada por Diego Almagro a Chile, consiguió escapar y se enfrentó ferozmente a los conquistadores (de ahí su apodo de La Tirana). Finalmente se acaba enamorando de un joven portugués y juntos son condenados a muerte. Antes de cumplir su condena, Almeida, el enamorado portugués, la convence para convertirse al cristianismo como símbolo de amor eterno. Esta rocambolesca historia tiene su trágico final cuando los mismos indígenas matan a la pareja justo antes de que ella llegase a convertirse. Historia y leyenda de la mano en este peculiar destino de peregrinación donde se celebra la fiesta religiosa más grande del norte de Chile, la Virgen del Carmen de La Tirana. Y es aquí, mientras nuestra Carmen compraba unos recuerdos, donde un par de lugareñas aprovechan para contarle su propia versión de esta historia.

Sin visitarla propiamente dicho, la Reserva Natural de Pampa del Tamarugal nos acompaño durante todo el día mientras íbamos de pueblo a pueblo por lo que sin detenernos más continuamos dirección a la costera de Iquique dónde nos esperaba nuestro amigo Fran. Aunque durante estos últimos días en el interior no la vimos, la camanchaca sigue presente (menos densa en estas latitudes) y nos recibe mientras descendemos por la vertiginosa carretera que nos llevará a Iquique, con unas fantásticas vistas sobre la ciudad y su gran duna. El atardecer imprime calidez a la ciudad dándole aires californianos, o eso nos parece a nosotros. Fran y sus amigos nos estaban esperando y juntos despedimos otro intenso día mientras hacemos una parrillada en el quincho del alberge donde se alojaban. Y es que en las Fiestas Patrias, además de lucir la bandera chilena en todas las casas (bajo pena de sanción económica a quien no lo haga), los rodeos o la cueca, hacer asados es una de las tradiciones que más se respetan.

Día 17: Iquique - Humberstone - Gigante de Atacama (125 km)

Por la mañana decidimos visitar la ciudad de Iquique que nos gustó desde el primer momento. Su costanera está llena de vida y nos anima mucho este contraste tras varios días de desierto y llanuras. La bonita avenida Baquedano, con sus edificios georgianos del siglo XIX, es parada obligatoria. Mientras paseamos por sus aceras de madera y con el tranvía antiguo aún recorriéndola es fácil imaginar cómo se vivía en aquellas épocas.

Para contrastar también visitamos otras zonas más pobres de la ciudad y acabamos en el puerto pesquero donde se puede comprar directamente pescado fresco o ceviche. Tras comer por la zona partimos rumbo a las salitreras abandonadas de Humberstone y Santa Lucía, ambas patrimonio de la humaidad, pero antes recorremos Iquique con nuestra campervan y nos acercamos al santuario de la naturaleza Cerro Dragón, la gran duna de Iquique con más de 220m de altura.

La visita a Humberstone fue una grata sorpresa aún sabiendo de que se trata de uno de los destinos más famosos por esta zona (web oficial). Este pueblo abandonado, que en otra época albergaba a más de 3500 trabajadores de la salitrera, es un mundo aparte. En el pueblo, además de las zonas industriales, aún se conservan los hogares de los trabajadores, las escuelas, el cine, las tiendas. Una comunidad en la que obreros y sus familias trabajaban y vivían, llegando incluso a acuñar su propia moneda. Los edificios abandonados, los ruidos del metal y el viento silbando por los pasillos vacios y las sombras proyectadas nos hicieron vivir una experiencia única. Incluso llegamos a pensar que estábamos en el escenario de nuestra propia película... La visita se alargó y por desgracia no hubo tiempo para visitar Santa Lucia así que continuamos dirección al Gigante de Atacama en nuestro camino hacia el Volcán Isluga.

El Gigante de Atacama, o de Tarapacá, que parece ser la representación de un chamán, es con sus 86 metros la representación antropomórfica jamás descubierta y se encuentra en el cerro Unita, la única elevación en kilómetros a la redonda. Como siempre los viajes nos deparan sorpresas inesperadas y en esta ocasión el gigante nos tenía preparada una. Mientras rodeábamos el cerro nos encontramos con una duna que caprichosamente invadía el camino. Tras "evaluar" la situación Efrén cree que podemos atravesarla con nuestro 4x4 pero los cálculos no fueron muy buenos y nos quedamos atrapados allí, en la duna, mientras cae la noche junto al gigante. Experiencia única.

Tras los nervios iniciales y varias llamadas telefónicas acabamos por descartar la ayuda externa de una grúa. Esta no llegará hasta el día siguiente ya que estamos a unos 150km de la más cercana y además nos costará un ojo de la cara porque no encontramos en pistas de tierra alejados de las carreteras convencionales. Afortunadamente nuestros amigos tenían pensado hacer una ruta similar al día siguiente por lo que decidimos llamarles esperando que entre todos, y con la ayuda de su guía local, consigamos librarnos en la mañana del día siguiente, pero eso es ya otra historia.

Puedes ver más imágenes de esta etapa en nuestra Galería de Fotos.

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